Cuenta la leyenda que un alegre muchacho, de piel marrón, recorria durante las tardes los hermosos balneareos del pueblo de Mina Clavero en busca de paz y armonía.
Pero, en lugar de eso, soló se encotraba con bellas princesas recostadas en la arena, permitiendo que el sol les tostara todas aquellas partes que no alcanzan a tapar con sus diminutos bikinis.
Esto lo incomodaba un poco, pero pensaba que también formaba parte del paisaje acogedor de Traslasierra.
Aquel paisaje de montañas carnosas donde finaliza el sistema digestivo (culos) no generaban en él molestias, sino profundas miradas con los ojos tintineantes cual campana de iglesia que se está incendiando.
El problema fue otro, un problema que fue como la Kriptonita, como hacer enojar a Hulk, como si a Neo mientras estaba inconsciente en la Matrix, alguien ubiese abusado sexualmente de él.
Durante toda su vida, mi amigo: este alegre muchacho de piel marrón, de quien no voy a revelar más datos para preservar su identidad, nunca se había dado cuenta del mal que habitaba en su interior, de la fuerza extraña que lo transformaría en uno de los seres más repugnantes de este planeta; para que uds se dén una idea llegaría incluso a parecerse a la famosa foto de Bernardo Neustad mostrando un testículo en la Playa. Algo Terroríficoooooooo!!!!!!!!
Nunca le había ocurrido algo parecido debido a que ésta moda durante nuestros años mozos no existía, pero ahora brilla en todos o en la grán mayoría de los pupos femeninos. Siii el Piercing.
Las colas solo provocaban en el, la misma pacífica sensación que provocan en todos los hombres: LUJURIA.
Pero estas preciosas damicelas no se iban a tostar de un solo lado, debían voltear para que el sol las acariciara parejito. Y ahí, si ahí me quiero detener, cuando el sol dejaba descubrir el brillo de esos aros de pupo llamados Piercing era cuando la mirada de mi amigo comenzaba a ponerse más roja, aclaro que a casi todos la mirada se nos ponía rojiza pero era efecto de un brebaje digestivo de apellido Branca. Pero la de él sobrepasaba los límites de lo terrenal....
Al parecer el Sol no lo dejaba transformarse del todo o había algo que no supimos distiguir que no lo dejába ser poseído por completo durante el día, el extraño ser que habitaba en su interior sólo se dedicaba a recordar las caras de aquellas féminas que traían Piercings en sus ombligos.
Pero al salir la Luna y al pisar Natura (un famoso saguán totalmente apto para echarse un macanudo), comenzaba el rastreo oculto en las sombras de aquellos rostros de la tarde, tenía el poder de olfatear esos pupos y al menor descuido de la portadora de aquellos aros satánicos, SACATÉEEEEEE. De sus fauses emergía una lengua más larga y puntiguada que la del de Kiss.. levantaba sus remeras e incluso bestidos y saboreaba contento y feliz aquellos metales, algunos salados por falta de baño, otros endulzados a propósito para atraerlo, pero de todas formas, nadie pudo capturarlo, en el preciso instante en el que terminaba de pasar su lengua por esas pancitas desaparecía sin dejar rastrosssssssssssss
ALGUNOS DICEN QUE LO VIERON GRITANDOLE A UN BARMAN: ¿QUEEE MI PLATA NO VALEEE??
VOLVERÁ EN EL 2010???
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